Guerra de merengue!

Vean cómo se desata una guerra de merengue después de un lemon pie (qué rico estaba ese lemon pie!)

Algo lindo de...Luis


El es Luis, o Luisito como le dicen algunos. Acá nos pueden decir algo bueno de él!

Amor

Estamos tan acostumbrados a las “caricaturas” del amor, que solemos contentarnos con un nivel inferior de lo que realmente es.

Porque – convengamos – ¡hay tanto por lo cual desanimarse! ¡Tantos motivos por los cuales perdernos en la indiferencia! Tantas razones (aparentes algunas, la mayoría reales) que nos quieren “torcer el brazo” y detenernos. ¡Pero el amor lo supera todo! ¡El amor es la respuesta!

Quienes anhelamos ver cambios profundos y radicales que beneficien a toda la humanidad – sueño y pretensión altos, soy consciente de ello – debemos conocer y practicar un amor diferente. Si anhelamos afectar positivamente a todas las áreas de la sociedad, si queremos provocar y conducir hechos que generen cambios permanentes, si deseamos tocar las conciencias y conmover las mentes y los corazones de nuestra generación, si – en definitiva – perseguimos el objetivo de echar los cimientos para la construcción de un nuevo mundo, es necesario comenzar por el principio, revisar nuestras propias bases, elegir nuestra bandera y dedicar deliberadamente nuestras vidas a esta misión.

“¡Un momento!” – podrá decir alguien – “¿Revolución? ¿Cambio? ¿Nueva humanidad? Todo suena muy bonito, pero… ¿acaso no es una utopía? ¿No es el germen de los fundamentalismos? Si apenas puedo con mi propia vida, ¿qué es esto de sumarnos a una ilusoria revolución del amor?”

Lo entiendo. Comprendo el punto. Respeto la divergencia de opinión. Pero no puedo ser indiferente ni aceptar las excusas del egoísmo cuando se disfraza de un seudo amor propio con ribetes de autocompasión.

El cantante puertorriqueño Vico C se pregunta en una de sus canciones: “¿Dónde está la gente que quería paz? / ¿Dónde esta la gente que quería amor? / ¿Dónde están los que querían escuchar / Un mensaje para quitar el dolor?”*

El amor sobre el que escribo (favor de leer 1 Corintios 13, en el Nuevo Testamento) no consiste en abandonar nuestra vida y practicar cierto tipo de auto flagelación emocional. ¡Todo lo contrario! Es amarse a uno mismo con tal amor que se torna imposible permanecer inerte al darnos cuenta de que otros seres humanos se destruyen entre sí, que hay quienes esclavizan a otros para satisfacer sus intereses mezquinos, que el hombre y la mujer han venido a ser números en las estadísticas comerciales, que miles se mueren de hambre y sed, que el planeta Tierra sufre por la desidia de todos nosotros, que la corrupción ultraja el presente y embarga el futuro de millones de personas. Y así podríamos seguir, y seguir, y seguir.

Mi objetivo es despertar conciencias. Porque el egoísmo es el cáncer, y el amor es el antídoto.

Desde mi cristianismo, no puedo menos que conmoverme con las palabras de Jesucristo: "Mi mandamiento es este: Que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes. El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos". Juan 15.12-13 (DHH).

Quiero ser un fundamentalista del amor. Anhelo vivir bajo el imperio de la fraternidad. Sueño con abolir las cadenas del egoísmo. Así lo entendieron Mahatma Gandhi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta. Así lo entienden miles de personas – y su número va en aumento – que día a día prefieren ir más allá de las palabras y demostrar, con hechos concretos, su amor por el prójimo.

Así lo entendió Jesucristo, quien murió por nosotros en la Cruz y resucitó de entre los muertos.

Por ello, dejemos de buscar motivos externos y vayamos directamente al meollo de la cuestión. Todo se inicia en los aparentemente pequeños actos cotidianos. Todo empieza en nuestro corazón. Todo comienza con una decisión de la voluntad. ¿Qué haremos?

Cristian Franco

Congreso de Jóvenes 2007

Se acuerdan???

Algo lindo de...Flor

Comenten, cuentennos algo bueno de Flor!

Celular

Es innegable que la explosión de la telefonía celular móvil en decenas de países es otro hecho que ilustra la célebre definición del sociólogo canadiense Marshall McLuhan, quien describió como “aldea global” las relaciones humanas propiciadas por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación.
Días atrás regresaba a mi casa cuando fui testigo de una situación un tanto incómoda. La semana llegaba a su fin y el transporte público estaba abarrotado de pasajeros ansiosos por dejar atrás la última jornada laboral. De repente, una mujer comenzó a elevar la voz y altercar con otra persona. ¡Imagínese! ¡No había forma de evitar oír lo que decía! Bueno, al menos lo que ella expresaba, porque su interlocutor (al promediar la discusión inferí que se trataba de un hombre) se encontraba vaya uno a saber dónde, pues la comunicación estaba mediada por un teléfono celular.
“¡Tengo derecho a estar sola!” – gritaba con gran enojo – “¡Sos un inmaduro, no entendés lo que te digo!” Y así otras expresiones que no viene al caso transcribir. Todos – incluso el conductor de aquel autobús – fuimos testigos involuntarios del fin de una relación amorosa… ¡mediante una llamada por celular!
Sin entrar en mayores detalles ni juicios de valor, este hecho cotidiano (que tuvo como protagonista silencioso a un teléfono móvil) me llevó a reflexionar sobre tres realidades de nuestra época en cuestión de relaciones interpersonales y comunicación:
1).- Hablamos mucho, pero no siempre nos comunicamos. Comunicar es más que emitir palabras; se trata de un proceso de interacción en el que influye gran cantidad de elementos que es necesario considerar. El mayor de ellos – en gran parte ignorado – es que “del otro lado”… ¡hay otro ser humano que también tiene emociones, sentimientos y voluntad!
2).- Queremos todo al instante, aún también aquello que lleva tiempo conseguir. Lo positivo de la inmediatez se torna negativo cuando pretendemos amistades “aquí y ahora”, cuando queremos el aprecio al estilo del “llame ya” o “llame ahora” de los comerciales televisivos de venta directa. 3).- Estamos en contacto con todo el mundo, pero la mayoría de las veces nos sentimos solitarios. Un fenómeno inquietante, es cierto, pero que caracteriza a un inmenso porcentaje las relaciones humanas en las grandes urbes.

Muy interesante la expresión Divina al respecto: “Llámame y te responderé. Te haré conocer cosas maravillosas y misteriosas que nunca has conocido”. Jeremías 33.3 (TLA)
Es más que un monólogo: se trata de Alguien que no sólo está “del otro lado” sino que también nos responde y desea cultivar tiempo en una relación de alta calidad con nosotros, su creación. ¿Demasiado sencillo para creerlo? ¡Pues inténtelo y entonces hablemos!

Cristian Franco

Algo lindo de...Matías

Si si, el es Matías Gural. Compartinos alguna anécdota que tengas con el!

Las tortugas de Mati

¿Estaban buenas las tortugas? Jajajaja. Acá va la primera degustación.

No Te Rindas!

Era mitad del siglo XIX y se escuchaba en las oficinas de la Escuela Primaria de un pequeño pueblo de Ohio de los Estados Unidos la siguiente conversación:
"El niño tiene un leve retraso mental que le impide adquirir los conocimientos a la par de sus compañeros de clase, debe dejar de traer a su hijo a esta escuela".
... A la mujer no pareció afectarle mucho la sentencia de la maestra, pero se encargó de transmitirle a su hijo que el no poseía ningún retraso y que Dios, en quien confiaba fielmente desde su juventud, no le había dado vida para avergonzarlo, sino para ser un hombre de éxito.
Pocos años después, este niño, con solo 12 años, fundó un diario y se encargaba de venderlo en la estación del ferrocarril de Nueva York.
No fue todo, se dedicó a estudiar los fenómenos eléctricos, y gracias a sus estudios logró perfeccionar el teléfono, el micrófono, el megáfono, y otros inventos como el fonógrafo, por citar solo alguno.
Que lejos quedaba en el recuerdo del niño las palabras de su maestra.
Todo parecía conducirse sobre ruedas hasta que un día se encontró con un gran obstáculo, su mayor proyecto se estaba desvaneciendo ante sus ojos, había buscado incansablemente la forma de construir un filamento capaz de generar una luz incandescente, pero que al mismo tiempo resista la fuerza de la energía que lo encendía.
Sus financistas estaban impacientes, sus competidores parecían acercarse a la solución antes que él, y hasta sus colaboradores se encontraban desesperanzados.
Luego de tres años de intenso trabajo uno de ellos le dijo ..."Thomas, abandona este proyecto, ya llevamos mas de tres años y lo hemos intentado en mas de dos mil formas distintas y solo conocemos el fracaso en cada intento".
La respuesta no se hizo esperar y se dirigió a el con la misma vehemencia que su madre había tenido unos 25 años atrás ..."mira, no sé que entiendes tu por fracaso, pero de algo si estoy seguro, y es que en todo este tiempo aprendí que antes de pensar en dos mil fracasos he descubierto mas de dos mil maneras de no hacer este filamento y eso me da la pauta de que estoy encaminado".
Pocos meses después iluminó toda una calle utilizando la luz eléctrica. Su nombre fue Thomas Alva Edison, una persona que entendió la manera de vivir de Gloria en Gloria, y pudo ver aún en las tormentas más fuertes, el pequeño sendero que lo llevaría al éxito.
Habacuc 3:17 al 19 "Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; aunque mienta la obra de la oliva, y los labrados no me den ni para mantenerme. Aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo eso yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor es mi fortaleza... y me hará andar sobre alturas"

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Daniel L. Fuentes Garrido

Algo lindo de...Chicha

Jacqueline alias "Chicha"!!!
¿Qué anécdota tenés con ella? ¿Te reíste con algo que hizo o dijo? Contános!

Ensayo

Los chicos ensayando las canciones para la obra de Navidad del año pasado.

Coihué

Durante un viaje que mi esposa y yo realizamos a la Patagonia argentina, tuvimos la oportunidad de apreciar algunos de los paisajes más bellos de nuestro país. Inmensas montañas, lagos espejados, deslumbrantes bosques andinos… ¡qué contexto único para reencontrarse con la naturaleza en su estado más puro!
Una de las excursiones que tuvimos el privilegio de realizar – en el sur de la Provincia del Neuquén – nos condujo por caminos inhabitados, sitios en donde casi no hay rastros de urbanismo. Allí, “donde el aire es limpio aún” (al decir de Nino Bravo), crece el coihué, denominación que el pueblo originario mapuche utilizó (y utiliza) desde antaño para definir a un árbol de gran porte y hoja perenne que abunda en la ribera de los lagos.
“Algunos ejemplares crecen hasta llegar a los 45 metros de altura” – nos explicaba la guía turística cuando avistamos los primeros al costado de nuestra travesía – “y lo hacen porque compiten unos con otros por alcanzar la luz”.
De inmediato nos llamó la atención la cantidad de coihués caídos a ambos lados del estrecho sendero de ripio. Largos troncos tendidos en el suelo – algunos secos, otros con señales evidentes de haber perecido poco tiempo atrás – contrastaban con la majestuosidad de los que aún permanecían en pie y creaban una atmósfera simultánea de emociones encontradas, a “medio camino” entre el júbilo y el luto, la vida y la muerte.
“A pesar de su gran altura tienen raíces poco profundas” – apuntó de inmediato la coordinadora del grupo, y añadió – “las intensas lluvias socavan el suelo, dejándolos indefensos ante los intensos vientos patagónicos que azotan la región. Entonces caen, sin más remedio”.
Me hizo pensar…¿No será que la inestabilidad emocional humana de nuestra época se deba a las “raíces poco profundas”? ¿Será que ponemos más empeño en competir por llegar más alto pero descuidamos nuestros fundamentos? ¿Somos conscientes de los elementos, las circunstancias y actitudes que socavan nuestro ser interior? ¿Tenemos bases sólidas en las que podemos confiar para resistir el vendaval?
Y entonces recordé lo que dijo Jesús: “El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme. […] Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida". Mateo 7.24, 26-27 (TLA)
No se trata de “juzgar” a la Naturaleza (¿quién pensaría hacerlo?), sino de tomar lecciones… ¡y aprender!
Cristian Franco - Buen Fin de Semana
www.cristianfranco.org


 

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